PRIMERA DE JUAN

Lecciones para nosotros

1 Juan 2:9-11; 3:15. El cristiano que permita que algo o alguien destruya su amor fraternal andará en oscuridad espiritual y no sabrá ni a dónde va.

PRIMERA DE JUAN

Respuestas a preguntas bíblicas

1 Juan 2:2; 4:10. ¿En qué sentido es Jesús “un sacrificio propiciatorio”? “Propiciatorio” es aquello que sirve para “aplacar la justicia divina y tener a Dios propicio”, es decir, favorable. Jesús dio su vida como un sacrificio propiciatorio en el sentido de que, al hacerlo, aplacó o satisfizo la norma de justicia perfecta. Y sobre la base de ese sacrificio, Dios podría mostrar misericordia y perdonar los pecados de los que ejercieran fe en Jesús (Juan 3:16; Rom. 6:23).

1 Juan 2:7, 8. ¿A qué mandamiento llamó Juan “viejo” y a la vez “nuevo”? El apóstol se refería al mandamiento sobre mostrarse amor fraternal y abnegado (Juan 13:34). Lo llamó “viejo” porque Jesús lo había establecido más de sesenta años antes de que Juan escribiera su primera carta inspirada. Por eso dijo que los creyentes lo habían tenido “desde el principio” de su vida como cristianos. Sin embargo, el mandamiento también era “nuevo” en el sentido de que ya no implicaba solo ‘amar al prójimo como a uno mismo’, sino estar dispuesto a sacrificarse por él (Lev. 19:18; Juan 15:12, 13).

1 Juan 3:2. ¿Qué es lo que “no se ha manifestado” a los cristianos ungidos, y a quién verán “tal como él es”? Lo que no se les ha manifestado a ellos es cómo serán cuando resuciten con cuerpos espirituales en el cielo (Fili. 3:20, 21). No obstante, sí saben que “cuando [Dios] sea manifestado ser[án] semejantes a él, porque lo ver[án] tal como él es”, como “Jehová el Espíritu” (2 Cor. 3:17, 18).

1 Juan 5:5-8. ¿Cómo dieron testimonio el agua, la sangre y el espíritu de que “Jesús es el Hijo de Dios”? El agua dio testimonio porque cuando Jesús se bautizó en agua, Jehová expresó que lo aprobaba como Hijo suyo (Mat. 3:17). La sangre, que representa la vida que Jesús ofreció como “rescate correspondiente por todos”, también demostró que Cristo es el Hijo de Dios (1 Tim. 2:5, 6). Y el espíritu santo dio testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios cuando descendió sobre él durante su bautismo, lo que le permitió ir “por la tierra haciendo bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el Diablo” (Juan 1:29-34; Hech. 10:38).